ANTONIO SAURA

Antonio Saura nació en 1930 en Huesca (España). Aunque empezó a pintar de manera autodidacta a los 18 años, su infancia quedó profundamente marcada por la Guerra Civil, cuyas visiones de horror permanecieron grabadas en su imaginario para siempre. Su primera exposición individual se organizó en 1950 en Zaragoza.
Tras trasladarse a París en 1953 con la intención de trabajar junto al grupo de los surrealistas, la experiencia le decepcionó profundamente, refugiándose en una pintura informalista y gestual capaz de liberar la expresión de un automatismo psíquico puro.

Cofundador del Grupo El Paso y el auge del Arte Informal en España

En 1957, Antonio Saura se convirtió en cofundador del histórico Grupo El Paso en Madrid, un colectivo clave que buscaba dar un impulso nuevo al arte español contemporáneo y defender los principios del Arte Informal.

A través de su obra, el artista predicó el rechazo absoluto de los criterios clásicos de la pintura tradicional como la figuración estricta, la composición equilibrada y la belleza académica.

De esta época destacan sus famosas series de “Retratos imaginarios” en homenaje a los maestros de la pintura española, así como sus impactantes producciones dedicadas a “Mujeres”, “Muchedumbres” y “Crucifixiones”.


Del expresionismo de los “Degollados” a la madurez artística

A finales de los años 70, Saura comenzó a pintar lienzos de grandes dimensiones de los cuales surgen sus célebres “Degollados”. Al artista aragonés le fascinaba lo monstruoso, lo convulsivo, lo intenso y lo cruel, elementos que consideraba indisociables de su universo plástico, tal y como se refleja en su serie de retratos de Dora Maar. Más adelante, en 1991 y 1995, colaboró estrechamente con su hermano, el famoso director de cine Carlos Saura, diseñando la escenografía para dos versiones de la ópera Carmen. Dedicó además todo el año 1994 a la ejecución de una monumental serie de 365 dibujos titulada “Diario 1994”.


Producción literaria, obra gráfica y museos internacionales

Amante absoluto de los libros —declaraba con frecuencia que no podía prescindir del contacto con ellos—, Antonio Saura ilustró numerosas obras literarias de la historia universal. Paralelamente a sus grandes lienzos y pinturas monumentales para encargos públicos, desarrolló a lo largo de toda su carrera un prolífico e indispensable conjunto de obras sobre papel, grabados y litografías.

En 1960 fue galardonado con el prestigioso Premio Guggenheim y en 1982 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes del Ministerio de Cultura español. El maestro expresionista falleció en Cuenca (España) en 1998, y hoy su obra figura de forma destacada en los mayores museos de arte contemporáneo del mundo.