André Masson (Balagny-sur-Thérain, 1896 – París, 1987) se erige históricamente como una de las figuras más colosales, audaces e influyentes del surrealismo internacional y de las vanguardias del siglo XX, célebre por ser uno de los máximos teóricos y practicantes del automatismo psíquico puro. Iniciado en el rigor constructivo del cubismo, su encuentro con André Breton en los años veinte catalizó un giro radical hacia la exploración del subconsciente. Masson dinamitó los cánones plásticos tradicionales mediante el dibujo automático y el uso experimental de texturas matéricas, abordando una iconografía de carácter visceral, lírico y de una marcada temática violenta y mitológica.
Su posterior exilio en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial (1941-1945) ejerció un impacto vertebrador en la escena neoyorquina, actuando como el puente conceptual directo que propició el nacimiento del expresionismo abstracto americano de postguerra. Su producción ulterior, en constante tensión dialéctica entre la abstracción libre y la figuración orgánica, destaca de forma sobresaliente en su faceta como grabador e ilustrador de ediciones bibliográficas de alta gama, iluminando textos fundamentales de Rimbaud, Tzara y Aragon, entre otros. Con obra consagrada en los templos museísticos más exigentes del planeta —como el Centro Pompidou o el MoMA—, incorporar una de sus cotizadas obras gráficas originales representa un hito patrimonial ineludible y un activo de excepcional prestigio y revalorización para fundaciones y pinacotecas de alto nivel.
